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Mascotas con un final digno

Lunes 17 Abril 2006

Mascotas con un final digno

El crematorio para animales Duin es un servicio totalmente novedoso en Navarra y en prácticamente el norte del Estado. "Ciudades como Barcelona y Madrid son las pioneras en la cremación de mascotas, aunque en países del norte de Europa y en Estados Unidos nos lleven años de ventaja", apuntó su promotor durante el acto de presentación, en el que estuvieron presentes el gerente de Cederna Garalur, Antonio Martínez de Bujanda; Manolo Sanz, responsable del programa Gaztempresa de Caja Laboral; Santos Goñi, veterinario de Sakana, y Héctor Fernández, ingeniero de medio ambiente de la empresa Kalfrisa SA, proveedora del horno crematorio. El proyecto cuenta con el apoyo técnico de Cederna y el financiero de Caja Laboral y del Servicio Navarro de Empleo.

Este emprendedor prevé iniciar la actividad de su negocio dentro de 15 días. Antoñana se declaró poseedor de una gran sensibilidad hacia los animales. La idea de negocio le surgió tras la muerte de una de sus mascotas y el dolor al tener que llevarla a un vertedero. La novedad de su propuesta radica en la introducción de un cuidado especial del afecto y sentimiento que une a los humanos y sus animales de compañía. Por ello, califica la incineración de las mascotas como un tratamiento que dignifica al animal y lo aleja del tratamiento de "objeto viejo que se tira al vertedero".

¿Existe mercado?

El mercado al que se dirige Duin es Navarra y las provincias limítrofes. Antoñana ha negociado con el Ayuntamiento de Vitoria su contratación para efectuar la retirada de los cadáveres de las mascotas. Antoñana añadió a este respecto su esperanza de iniciar conversaciones con el Consistorio de Pamplona.

Duin se dedicará a la incineración en dos modalidades. La colectiva, llevada a cabo con varios animales y destinada a las necesidades de profesionales, receptores de los animales muertos y particulares que no deseen recibir las cenizas de sus mascotas. La segunda es la incineración individual que garantiza la devolución de la totalidad de las cenizas, al término del proceso de cremación.

La empresa entra en acción en cuanto recibe una llamada de cualquier persona que desee incinerar a su mascota sin vida. En ambas modalidades descritas, Duin se encarga de acudir al domicilio para recoger los restos que se introducen en bolsas herméticas y se transporta hasta el horno crematorio. Una vez allí, los dueños del animal pueden observar el proceso de la incineración desde una sala de espera o, si lo prefieren, pueden ausentarse. En ambas opciones recibirán un certificado de incineración del animal.

El horno funciona con gasóleo C y tiene una velocidad máxima de incineración de 65 kilos a la hora. En una primera cámara comienza el proceso con una llama que quema el cuerpo a 600 grados. En la poscombustión se eliminan los gases a 850 grados. Así, la chimenea no emite olores ni humos porque se oxidan en la combustión térmica. El tiempo de espera para la incineración de un perro de tamaño medio puede llegar a dos horas, aunque la conversión en cenizas sólo requiere veinte minutos.

Las ventajas que ofrece este servicio respecto a las habituales formas de deshacerse del cuerpo de un animal de compañía en una cuneta o en un contenedor pasan por la eliminación de problemas sanitarios y la anulación de transmisión de enfermedades. Antoñana espera establecerse, en un terreno que ha adquirido en Uharte Arakil, después del periodo de tres años en los que permanecerá en Arbizu. En el futuro prevé completar su proyecto con una residencia para animales y una clínica veterinaria.

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