Dressy

Dressy

Pamplona
Septiembre de 2018

A mi adorada gatita Dressy

Hoy saco fuerzas de flaqueza para escribirte esta carta. No sabrás nunca lo desolados que nos ha dejado tu marcha, en puertas del otoño cuando todo se torna más melancólico todavía y los días quedan envueltos en una infinita y dolorosa tristeza. Esta casa ya no es lo mismo, cada paso que doy en ella me recuerda a ti, mi morenita. Miro tus rincones favoritos, que eran muchos, creo verte pero tú ya no estás y lloro desconsolada. Cuando barro ya no salen tus pelitos y lloro. Daría lo que fuera por volver a acariciar tu pelaje tan suave, mi gordita.

Te encantaba que Juan te peinara y lo hacía durante largos ratos todos los días. Imanol añora tu silenciosa compañía en el ático, donde pasabas tantas horas con él. Cuántas alegrías nos has dado, cuántos momentos has llenado. Gracias por todo mi niña peludita, mi adorada Dressy.

Siempre me emocionó tu mirada, nunca nadie me miró de esa manera, con tanto amor. Mi querida gatita callejera, cuando apareciste en nuestras vidas no imaginábamos que nos aportarías tanto cariño y felicidad. Gracias mi adorada Dressy por elegirnos y por estos maravillosos años.

Fuiste tan dulce, tan buena, tan noble y tan inteligente que ni siquiera nos has dejado un solo arañazo, ni un solo mueble marcado, ni una cortina rasgada. Eras un ser maravilloso que siempre estará en nuestros corazones y nuestros pensamientos.

Te doy miles de besos en esa carita preciosa mi bella flor.
Te quiero por siempre Dressy. Descansa en paz mi cielito, que Dios te bendiga.

Hasta pronto.

Imanol, Juan y tu mami Ana.