Esquitx

Esquitx

Zaragora
Junio de 2011

"Querida Esquitx::

El día anterior a mi partida para Córcega caíste enferma, vomitando, sin ganas de comer ni de beber y muy cansada. A tus 15 años, recién cumplidos unos días antes, nos preocupamos mucho, y aunque otras veces habías tenido cosas parecidas que te duraban un día o dos, algo en tu manera de moverte casi sin fuerzas parecía presagiar algo mas terrible.

Durante la noche bajé a verte varias veces y la situación no cambiaba, tu nariz estaba seca, respirabas superficialmente y parecías no darte mucha cuenta de nuestra presencia; por la mañana estabas tumbada en el jardín, como ausente, buscando el frío del suelo y cuando me despedí de ti, me agaché, te abrace, te bese en la cabeza y te murmuré cuanto te quería, algo dentro de mí me decía que era la ultima vez que te veía en este mundo.

Esa tarde en Barcelona, antes de embarcar, supe que ya no estabas con nosotros, y el ama me contó que había estado contigo hasta el final, cuando tu veterinaria vino a verte y la confirmó que estabas agonizando. Te llevaron a la Clinica y ya te durmiste para siempre, mientras el ama te acariciaba la cabeza y una pata y te decía las palabras de amor que ya no eras capaz de oír.

No fue una buena manera de empezar el viaje; por supuesto brindamos por ti, y mirando al cielo nocturno desde cubierta, imaginé que una de las estrellas que brillaba llevaba tu nombre.

Durante estos días, con el corazón encogido, un nudo en la garganta y muchas veces los ojos llenos de lagrimas, te busqué y te vi en cada perro, y recordé muchos de los momentos pasados a lo largo de casi 15 años de estar juntos.

La primera vez que te vi, fue una mañana de verano de 1996 en el escaparate de una tienda de animales, un pequeño cachorro de Basset dormido, tumbada boca arriba con las cuatro patitas en el aire y tu tripa de cachorro casi sin pelo, llena de manchitas marrones, como salpicaduras; algo me dijo que eras la perra que estábamos buscando, como le habíamos prometido a Julio, tu amito, que desde que había aprendido a hablar quería tener un perro. Entré en la tienda, te cogí en brazos por primera vez y el lazo se estableció. Esa tarde, después de comer fuimos con el ama a buscarte y te recuerdo en el suelo del coche, pequeñita, asustada, y llegando a casa por vez primera, saliendo al jardín y explorándolo todo, cada vez mas tranquilla, correteando por todas partes con tu colita levantada con el mechón blanco en la punta, y ya alegre y dulce como siempre fuiste.

Unos pocos días después llegaron Julio y Carmen, tus nuevos amitos, que se quedaron extasiados al verte por primera vez en los brazos del ama. Recuerdo que Julio dijo: "Mamá, que bonita, ¿podemos quedárnosla? " Yo le contesté que no pensaba que tuvieras la menor intención de marcharte.

Y empezaron los años mejores de nuestra vidas, en que creciste junto a nuestros hijos. Por las mañanas veía a Julio, con el uniforme de colegio, llevarte a pasear al descampado de enfrente, luego por la tarde tu y yo dábamos largos paseos alrededor de la Urbanización, jugando, y hablándote. Siempre estuviste allí, y los recuerdos no tienen fin, tu forma de correr con las orejas hacia atrás y cara de velocidad, mientras los pellejos te saltaban para todos lados, los incontables arbolitos del seto que tuve que replantar en la época que te dio por comértelos, tu insaciable voracidad por los juegos, los mimos y las caricias,  las carreras ladrándome mientras te perseguía alrededor de la mesa del comedor tus sesiones de "canto" cuando tu amita te rascaba la garganta; y lo poco que te gustaba que te laváramos, tu forma de lloriquear bajo la mesa para pedir comida, tus aullidos desde la terraza el año que te llevamos a la playa y como te revolcabas en la arena al salir del agua, tu caza de lagartijas en el olivo del jardín o cuanto te tumbabas bajo el banco mientras el ama tomaba el sol, tu miedo cuando había tormenta o te montábamos en el coche para ir al veterinario......, ¡no tendría fin! ¡No se pueden resumir 15 maravillosos años en unas pocas líneas!

Los años fueron pasando y vinieron tus achaques, tus operaciones, tus medicinas y tu pienso especial que no te gustaba nada, y fuiste encaneciendo y tus ojos empezaron a velarse; nuestros paseos se hicieron mas cortos, y como no me oías ya no podía llevarte suelta, pero siempre volvías a casa animosa a pedir tu golosina de premio por haberme sacado a andar.

Y luego, primero Julio y después Carmen, se fueron de casa para estudiar fuera, y con que alegría los recibías cuando venían! Te quedaste de "hija única", cada vez mas consentida, y cada vez mas torpe, sorda, con cataratas y fallándote las patas traseras, y hubo que hacerte una rampa para que pudieras entrar y salir del jardín, y te pasabas casi todo el día durmiendo, solo levantándote para comer, venir a reclamar caricias o ir a pasear. No queríamos reconocerlo, pero sabíamos que lo inevitable se acercaba.

Las Navidades pasadas nos fuimos de viaje dejándote en casa sola, y a la vuelta te encontramos muy delgada, y tu cuidadora nos dijo que no habías querido comer nada, pero después te recuperaste y nos tranquilizamos algo, aunque nos daba miedo que llegara el verano y tener que dejarte otra vez.

Y entonces llegó el milagro, en forma de Tuca, tu "sobrina"; Julio no podía tenerla en su nuevo piso y nos la trajimos de Salamanca; no sabíamos como ibas a reaccionar, y afortunadamente fue de la mejor manera, te rejuveneció, volviste a estar atenta, a esperarme ladrando en la entrada, porque aprendiste que aunque no me oías llegar, como veías a tu nueva compañera, si la seguías, allí estaba yo; y con ella jugabais y te movías y a cambio la "enseñaste" a ladrar y lloriquear. A la vuelta de Semana Santa estabais las dos tan contentas, que diferencia con nuestra anterior ausencia!

Hace un par de semanas cumpliste 15 años, pero se te veía mejor que un año antes; y entonces, el jueves pasado, no viniste a pedirme nada de comer en el desayuno, fui al comedor y seguías en tu sillón, y te vi muy cansada; esa tarde no quisiste pasear y seguías sin comer ni siquiera golosinas y como ya te he dicho baje a mirarte por la noche y allí estabas, buscando el frío del mármol o del césped, perdida la mirada. Y unas horas después me tuve que ir y como ya te he dicho, nos vimos por última vez en este mundo.

Hoy, cuando volvía en mi moto, los kilómetros que me acercaban a casa cada vez me pesaban más, tenia un nudo en el estomago y se me humedecían los ojos. Y aunque ya creía estar preparado, al entrar en las escaleras del garaje y sentir el silencio, al faltarme el eco de tus ladridos de bienvenida, me he abrazado al ama y he roto a llorar. Hay silencios mucho más sonoros que los sonidos más estremecedores que pueda imaginarme.

Y como te he echado de menos también al entrar en el salón y ver tu sitio vacío, y al sentarme a la mesa y no tenerte implorante junto a mi pierna.

Sé que con el tiempo solo nos acordaremos de los momentos felices, pero de momento siento tanto tu ausencia ...... como ya sabia que iba a suceder el día que viniste a la familia, porque ya había sentido lo mismo muchos años antes cuando se fue Leal y yo me juré no volver a tener un perro; pero también sé sin duda alguna que nunca me arrepentiré de haberte traído, porque me has dado mucha más alegría de la que puedo expresar con mis simples palabras y algún día este hondo dolor cesará.

Porque creo firmemente que ya estás al otro lado del Arco Iris, joven de nuevo, corriendo sin dolores, mimada por "tus abuelos", jugando con Leal y con Boxi, y con Hush y tus otros vecinos de la urbanización que se fueron antes que tu, aunque había llegado casi al tiempo.

Algún día, espero que dentro de muchos años, yo también quiero cruzar ese puente y oír vuestros ladridos de bienvenida, y jugaremos y pasearemos y te acariciaré y te rascaré la tripa y las cosas volverán a ser como siempre. Y entonces si que tendremos todo el tiempo del mundo, porque aunque a algunos les parezca una blasfemia, yo se que todos los perros vais al Cielo.

Esquitx, vieja amiga, leal, devota y abnegada compañera, te he escrito esto para tratar de poner en orden mis sentimientos, y probablemente lo comparta con amigos y compañeros de foros o de Facebook, aunque realmente no me importa cuanta gente lo lea, porque a quien me dirijo es a tí.

Mi querida amiga, solo puedo darte muchas, muchisimas  gracias por estos años que hemos compartido.

 

PS: Tus cenizas descansan ya bajo tu árbol y ayer Tuca y yo paseamos alrededor de la Urbanización, está todo muy cambiado, me gustaba más cuando íbamos tu y yo y era más salvaje y natural. Te he echado mucho de menos una vez más, pero sé que en cierta forma ya descansas y que el circulo de la vida se ha vuelto a cerrar."

In Memoriam

Esquitx, 28 de Mayo de 1996 – 3 de Junio de 2011