Guri

Guri

Pamplona
Abril de 2005

GURI


Círculo concéntrico
en torno a ti,
epicentro de nuestra vida,
razón de nuestra existencia.


Llegaste a nuestra vida
con la fuerza de un deseo
anhelado y siempre soñado
colmándonos de luz y alegría
tibetana querida, por todos amada
hasta el infinito.


Sólo tu presencia era un regalo pleno
que cautivaba el alma
y desbordaba el gozo 
¡Eras tan bonita!
Sí, regalo de los dioses toda tú:  
Nuestra pastorcita del Tibet.  


Con la elegancia de tu raza y cuna,  
la rebeldía hierática de tu procedencia lejana,  
tu mirada profunda y misteriosa...
y a la vez, en simbiosis perfecta,
tu aspecto pelón y alborotado
espejo de eterna cachorrita
en tu cabecita divina.


Quisiéramos expresarnos mejor
para deciros cómo era nuestra perrita,
pero el pensamiento vuela
y el sentimiento desborda las palabras.
Era sencillamente: Única.


Una mañana incierta,pasados doce años,  
como una estrellita fugaz
voló de los brazos amados
hacia otro universo.
Y el nuestro se detuvo.
Y sólo alienta nuestra vida  
lo que ya forma parte de nuestro propio ser:
Su recuerdo.
Por siempre amada GURI.