Lagun

Lagun

Vitoria
Mayo de 2007

"A mi Lagun"

Sin conocerte, sin saber que existías
te busqué por muchos lugares,
quería tenerte conmigo
darte mi afecto y compartir contigo toda mi ternura.
Tanto te busqué, que al final te encontré,
fui a tu encuentro con los brazos abiertos.
Nos aprendistes a querer
quizás tanto o más de lo que te quisimos nosotros,
corrías y jugabas feliz,
y llenabas nuestros corazones.
Mi buen y fiel amigo,
recuerdo aún cuando ibas y me buscabas objetos que te lanzaba,
cuando saltabas aros u obstáculos que te ponía
y que al final de la tarea yo premiaba con galletas que te gustaban.
Son muchas las cosas que ahora recuerdo,
y me traen alegrías y motivos de orgullo
por tenerte algunos años conmigo en mi hogar;
pero hoy estoy triste y melancólico,
quiero que lo sepas,
me dejas sin querer
y yo nada he podido hacer,
excepto traer a casa un veterinario,
llevarte tres o cuatro días a la clínica,
ver con tristeza como te apagabas,
te ponías débil y te impedían caminar
hasta llegar al extremo trágico.
Ojalá que te haya llevado sin dolor,
quizás si supiera que así fue,
mi pena en este instante sería menor.
Te extraño amigo pequeño,
hoy lamento no haber jugado más contigo,
sacarte más a la acalle
para que dieras rienda suelta a tu inquieto cuerpo.
Hasta siempre mi fiel compañero,
nunca dudes que fuiste mi amigo querido,
por eso no te extrañes
que te escriba en este instante
y te llore como ahora lo hago.
Mi amigo siempre me acordaré de ti.
Quiero terminar mis palabras
del mismo modo como te fuiste,
aquí en un lugar solitario,
en silencio, con pequeños lamentos que sólo yo escucho
para no molestar a nadie.
Cómo me gustaría saber Lagun querido,
que ahora eres libre más allá de la vida,
y que corres por nubes como hacias conmigo.
Hasta siempre mi fiel compañero.
Algun dia volveremos a vernos.