Lucky

Lucky

Zaragoza
Agosto de 2011

Querido orgullo de mi casa:
El tan temido cáncer nunca llegó, eso es porque nadie le hizo nunca tanto honor a su nombre como tú y porque estabas muy bien hecho, ole gatico!!

Sólo estuviste enfermo 2 veces en toda tu vida, fue tan rápido que casi no tuve tiempo de reaccionar, tuviste suerte hasta para eso, y ahora nada impide que eche tanto de menos todas esas cosas que eran nuestras: tu vozarrón siamés, nuestras conversaciones, tus mimitos y aquellos besitos en la nariz que sólo me dabas a mí, pero sobre todo nuestros rituales nocturnos, el chichica gatico y rascarte la tripa mientras me mordías la nariz justo antes de irnos a dormir.

Procuré hacerlo lo mejor posible, te dormiste en mi regazo por última vez, hice el sacrificio de anteponer tu bienestar a mi egoísmo, dejarte marchar, aunque te llevaras contigo la mitad exacta de mi vida, hice lo único que podía hacer por tí, darte la paz y acompañarte hasta el último momento. Qué valiente fuiste y qué orgullosa me siento de poder decir que has vivido casi 18 años a pesar de ser un goooordo, ole gatico otra vez!!

Tu última voluntad fue quedarte conmigo, siempre conmigo, siempre en mi alma, siempre en mi cuarto y en mi cama, siempre a mi lado, donde esté la tata, estará tu casa.
Así que, deseo concedido.
Ya estamos juntos otra vez.