Nico

Nico

Zaragoza
Junio de 2015

 

NICO DE SA ROCA
2.002/2.015
No ha pasado ni un mes desde que te fuiste dejando un enorme hueco en nuestras vidas, y todavía no hemos conseguido poder recordarte sin lágrimas en los ojos.
Aún recuerdo la primera vez que te vi siendo una bolita de pelo negra, la primera noche que pasaste en casa y no había forma de hacerte dormir. Cambiaron tu cama habitación tras habitación y ninguna te convencía… hasta que en un intento desesperado dejaron caer tu camita al lado de la mía y te metiste corriendo para hacerte un ovillo. Aunque luego durante los trece años estuviste durmiendo en tu capacito en el dormitorio del papa.
Cuesta acostumbrarse a tu ausencia… aún me lanzo sobre la comida cada vez que se me cae al suelo para llegar antes que tú, estoy pendiente de la hora de echarte de comer o la de salir a pasear. Aún creo escucharte andar por casa de un lado a otro haciendo ruido con tus patitas, o espero que vengas a la cocina cada vez que abro la nevera… incluso espero que ladres cuando llaman al telefonillo. 
Echo de menos cuando venías a verme estudiar y controlar que todo estaba bien. 
Todavía no me hago a la idea, e intento no mirar mucho los rincones donde solías estar tirado observando lo que hacíamos o simplemente tomando el sol en la terraza como tanto te gustaba.
Has sido el mejor compañero que se podía tener… has estado a mi lado en los mejores momentos, pero también en los peores… siempre igual de cariñoso y fiel. Con tan solo tumbarte al mi lado me transmitías todo, y eso era más que suficiente... siempre hacías que me sintiera bien con sólo mirarme. 
Mucha gente puede que no llegue a comprender el dolor que se siente cuando se pierde a un perro, y menos de un día para otro, pero tú me has dado mucho más que algunas de las personas que han pasado por mi vida… y yo me quedo con eso.
Siempre estarás en nuestros corazones, porque eras uno más en la familia.
SIEMPRE te querremos.