Sua

Sua

Pamplona
Octubre de 2005

A Sua,
es difícil aceptar que ya no estas, que no vendrás saltando y sonriendo a recibirme cuando vuelva a casa; o en el monte que vengas a comprobar que os sigo el paso y no me pierdo. Cuanto te echamos de menos, tantas manías, el frio que tenías y siempre tenías que dormir tapada, el estar siempre encima como si todavía fueras un cachorro, tantas y tantas cosas. Tu raza, el Doberman tiene mala fama, pero yo sólo se que en siete años lo único que diste fue cariño, ni siquiera cuando el cancer se comía tus huesos y se creaba un dolor insoportable fuiste capaz de gruñir a nadie, ni perro ni persona. Te quiero Sua, tanto que no me cabe como diría mi sobrino de cuatro años. No te digo adiós, sólo hasta luego porque se que nos volveremos a ver. Pdta: Saludos y cariños de todos tus colegas de dos y cuatro patas.