Sugar

Sugar

Zumarraga
Enero de 2012

Mi querida Sugar, mi amor pequeño, ha transcurrido un tiempo desde que te fuiste y la casa sigue oliendo a ti.
Paso horas mirando tus fotos, te miro y me haces reír… Con esa carita de pilla que pones.
Recuerdo cuando llegaste a casa, Usue te traía en brazos y venía loca de contenta.  
Se había pasado dos meses mirándote a través del escaparate de la pajarería, rogándome, queriendo convencerme para comprarte; al final decidiste tú cuando venir. Empezaste a
romper sacos de pienso, a hacer trastadas en la tienda y el dueño me llamó porque ya no podía tenerte más. Me pidió que te tuviera dos días para probar y… Te quedaste en
nuestras vidas para siempre.
Todos los días cuando vuelvo del trabajo, en el coche, pienso en ti. Recuerdo cuanto te gustaba viajar, ir conmigo a todas partes. En cuanto veías movimiento de bolsas o
maletas eras la primera en subir al coche.
Te recordaré en todos los lugares donde mis ojos miren y te veré jugando en la nieve, corriendo en el monte, nadando en el pantano y bañándote en las playas de  Cádiz; te
veré tranquila y relajada mirando en tu balcón.
Añoro  abrazarte mi amor. Nunca olvidaré cómo te  abracé en tu sueño eterno.
Te fuiste dulcemente. Ahora estás tranquila y no sufres. Me esperas en ese lugar.
Han sido 15 maravillosos años llenos de complicidad y amor.
Olvidaba decirte que Bat te ha buscado por toda la casa, ha olisqueado en todos los rincones; te ha extrañado mucho. Desde que te has ido está mucho más mimosa y cariñosa y repite montones de cosas que tú hacías. Gracias por haberle enseñado tan bien.

Hasta pronto princesa.
 
Ros, Usue, Amatxi y Bat