Tora

Tora

Zaragoza
Abril de 2012


Tora se nos ha ido. Se ha marchado sin hacer ruido, de puntillas como si no quisiera molestar a nadie. Sin embargo, hasta el final de los casi once años que ha estado con nosotros , ha sido todo lo contario : alegre, vital, activa. Siempre dispuesta a servir de compañera de juegos, a salir corriendo detrás de cualquier pelota ó piedra que le lanzaras , fingiendo que no te la quería devolver pero claudicando a regañadientes para que se la volvieras a lanzar. Le gustaba morder los palos, escudriñar en cualquier agujero y, cuando el calor apretaba en verano, meterse en cualquier estanque ó riachuelo que encontrara en su camino.

A menudo acercaba su cabeza a tu mano para que la acariciaras con parsimonia  poniendo cara de infinito agradecimiento. Cuando llegabas a casa ahí estaba, esperando tus palabras y mostrando su alegría con un exagerado movimiento del rabo, que parecía se le iba a desprender del cuerpo. Por las mañanas aparecía casi siempre al lado de la cama alerta a cualquier señal que delatara que  habías despertado para darte los buenos los días y recibir, en justa correspondencia, la primera galleta del día como recompensa.

Ha sido nuestro bastón donde apoyarnos en los momentos difíciles y en los momentos felices ha multiplicado por mil nuestra alegría. Nunca nos ha fallado y nos lo dio todo a cambio de nada.

El hueco que nos ha dejado parece imposible de llenar con nada y aún, un mes después de su marcha, el dolor se nos agarra a las entrañas como si nos pellizcarán con unas tenazas.

Tenemos el triste consuelo de que hicimos todo lo posible para que permanecieras más tiempo con nosotros. No fue posible y el dios de los perros se te llevó para que ahora le hagas compañía a él y puedas correr por inmensas praderas verdes  llenas de flores como a ti te gusta.

Tora siempre estarás con nosotros.
  ANA, NACHO Y JULIO